Consultas prenatales MECANISMOS DE UNA COLA

Este es el procedimiento. Llegas a la mesa con las indicaciones de los análisis, haces una cola diferente (porque las embarazadas tienen prioridad) pero notas que en cada cuadra un Comité y al menos 2 embarazadas. Te asombras. Es una cola común y corriente. Llena de conflictos e imperfecciones, una cola cubana, no es una fila, obviamente no está organizada. Debes memorizar perfectamente detrás de quién vas, y detrás de quién va la persona de la que vas detrás. Sé que me comprenderán. Si tienes conciencia y fe en el mejoramiento humano también memorizas a quién le diste el último. A veces me sorprendo de no tener este tipo de fe, pero me aseguran que es por puro despiste, que no me culpe. De cualquier manera aunque te conozcan en el Policlínico debes llegar temprano, se pueden acabar las jeringuillas y haber hecho la primera cola por gusto. Cuando logras que te atiendan te mandan a memorizar un número que viene siendo el localizador para cuando estén los resultados. Entregas con timidez cuanto pomo de orine y heces fecales te hayan pedido y recibes la orientación a toda voz de que debes asistir sin haberte aseado. Sonrojarte no va a impedir que tengas menos pudor para la próxima. Ahora preparas tu mente para una nueva cola: la del laboratorio. Vuelves a preguntar el último y memorizas quién va detrás del que tú vas detrás. Aquí ya no hay preferencias. Están todas las embarazadas y posiblemente todo el Comité. Es muy probable que se mezclen las personas y resulte interesante dilucidar si el que va ahora delante de ti no iba hace unos minutos detrás o viceversa. Añoras la memoria fotográfica de tu madre y ansías un consejo con algún recurso nemotécnico que te permita guiarte sin estrés. Aún falta una cola más. Aquella a la que debes asistir sin asearte. Estando todavía en la cola del laboratorio percibes casi a punto de atenderte que todos han llevado la jeringuilla y preguntas con ingenuidad: hay que pasar por algún lugar para recoger la jeringuilla? Todos te miran como si hubiese aparecido un Tiranosaurio Rex. Alguien siempre en estos casos responde:
– Mija en qué país tú vives si hace meses que en los Policlínicos no hay jeringuillas desechables, si no la consigues te embarcas o lo que te hacen en el brazo es una carnicería con las jeringuillas esas de antes.
Si por casualidad hay alguna amiga al acecho la descubres en ese momento por la risa, y te grita desde lejos: Sotoo no cambias… todos vuelven a mirarme pero yo pienso que es más bien por lo antifemenino de mi apellido. Me quedo pensativa y no sé si llamar a mi papá para que me traiga peleando una jeringuilla o a mi hermano pero que seguramente llegará cuando hayan cerrado el laboratorio. También pienso que pudiera dejarlo para otro día e ir preparada y feliz, pero ya había hecho el ayuno y en mi mente solo estaba salir de los análisis rápido para poder desayunar como merezco. Recurro a algunas caras conocidas de batas blancas para ver si me consiguen una jeringuilla y me soprende una vecina preocupada:
-Pero cómo es posible si en tu familia casi todos son médicos? No hay ni una jeringuillita???
-‎No, lo que hay son cuchillos de palo y le sonrío.
Regreso a la cola y casi olvido detrás de quién voy, mis ojos perdidos hacen que la señora me guíe y me diga con justeza: – es detrás de mí. Otra persona con fé pienso. Convencida de entregar mi brazo a la carnicería espero mi turno. La muchacha del laboratorio me dice:
– trajiste la jeringuilla?
– ‎No -le respondo rápidamente
– ‎Para la próxima tienes que traerla porque mira que aguja más gorda y tú eres tan muata se te va a quedar el brazo con un hematoma.
– ‎Ah no se preocupe que a mí me gusta que me pichen -le respondo con sinceridad
Después de tal parlamento la laboratorista que a juzgar por el tamaño de sus uñas y el color de su creyón de labios no era la persona más feliz de la tierra, encuentra un ápice de alegría y se ensaña en mi brazo, en esa vena verdeazul que luzco desde la infancia, tranquilidad de todos los que me han sacado sangre. Y penetra la aguja No. 20 con rabia y alevosía complacida de la muestra, con un optimismo profundo en que jamás trabajará en la morgue. Porque le place el dolor ajeno y quizás de este modo encuentra una empatía. Para su sorpresa le respondo:
-oiga que buena mano, no sentí nada un mosquito duele más.
Se da por vencida y vuelve a su frustración, se pinta los labios nuevamente y al quitarse el guante se le desprende una enorme uña de acrílico.
-Lo lamento -le dije mientras salía del pequeño recinto con brusquedad no fuera a ser que la cogiera conmigo.
Me dirijo entonces a la consulta donde realizan los exudados vaginales, toco la puerta con discreción, advierto que no hay nadie esperando y me sorprendo. Al rato me responden:
– abre que me tranqué.
me asomo con prudencia y una mujer de unos treintena años de vida artística me vocifera:
-tú estás sorda?? llevo horas diciendo que pases.
En eso llegan 6 mujeres en desbandada que al ver la puerta abierta se asombraron y decidieron entrar. Ellas también me gritan y para mi sopresa reaparece el más gustado de los personajes:
-Machi lo tuyo es colarte siempre que te veo es lo mismo.
-‎Yo no me colé, vi que no había nadie afuera y entré a preguntar.
-‎Oye aquí hay una cola qué tú te piensas…
Realmente lo que pasó por mi mente en ese instante es que había muchas mujeres que debieron asistir sin asearse y eso me incomodaba, a todas las veía sucias, quizás por eso la necesidad de cada una de atenderse rápido. Esperé mi turno porque nada tengo que ver con las vulgaridades y esta vez pregunté el último, el penúltimo y hasta el antepenúltimo… A los pocos minutos me dice la técnico:
-mami haz una colita allá afuera para que te den el vasilo que se me acabó.
Otra cola más pensé. Salí al pasillo me paré en la ventanilla fingiendo casi un desmayo y entré rápido donde la técnico me esperaba.
-Estás pálida -me dice preocupada
-Es que necesito desayunar
Resuelve el exudado y finalmente me voy. Al salir me dice una señora desde el laboratorio:
-Los resultados están por la tarde, ven pegado de la 5:00pm para que no hagas cola.
Recogí los análisis y como en efecto no había cola, pero me quedé pensando detrás de quién yo iba y a quién le di el último o si no lo di. Una mañana sin dudas entretenidísima.

Anuncios

Consultas prenatales EL NOMBRE

-Y qué traes?
-‎Hembra -respondo con orgullo de género.
-‎Y cómo le piensas poner?
-‎Bueno, la verdad es que no tengo certeza total porque me gustan los nombres de vida interior, pero ya tengo una niña y puede resultar una pedantería que los hijos de una tengan nombres que contengan una carga semántica con tanto peso -le dije y me quedé pensando en mi artículo El porqué de llamarse Luna. Apreciaciones de una madre lingüista.
Sinceramente, yo no hablo así, los que me conocen saben que mis diálogos son comunes y tampoco me gusta presumir de un alma cervantina, pero tenía reciente una lectura sobre etimología porque llevo más de dos meses tratando de encontrar un nombre que verdaderamente me convenza.
-Chica a mí no se me da el japonés, parece que estoy hablando con un robot, traduce que no tengo todo el día -me dijo más ofendida que si le hubiese mentado a su madre.
No respondí de inmediato. Me di cuenta de mi error, no percibí que era una señora mayor del campo, con ademanes tercos y acompañaba a su nieta, una adolescente embarazada. Recuperando la dulzura le dije:
-Yo tengo una niña de dos años y se llama Luna a la otra quiero ponerle Alma o Vida, pero no estoy segura.
-‎Así le ponían los indios a los hijos: Luna, Vida, Lluvia, Flor de loto… -me dijo sin ninguna expresión en el rostro.
A mí aquello me dio una risa pero no sonreí porque le guardaba un poquito de recelo y me quedé callada. La señora continuó:
-Yo le digo a ella que le ponga María si total da lo mismo un nombre que otro.
Yo seguía pensativa y más ahora sabiendo que en mi familia la única que no se llama María era yo, pensé que a lo mejor mis antepasados habían tenido igual razonamiento y me entristeció un poco.
-Pero ella se empeña en ponerle Válery Anyelina porque el varón se llama Yostin Brayan, pa que pegue ve? la madre quería que le pusiera un nombre con Y bonito de esos modernos…
La nieta hasta el momento estaba callada y al parecer ajena a la conversación porque estaba jugando en su teléfono celular, irrumpe y dice:
-Cállate ya abuela, siempre vives metía en to. Llevo tres horas pa pasar esta pantalla, yo le voy a poner el nombre que a mí me de la gana.
Pero la señora continuó:
-Tan malcriá y ese cuerpo se lo di yo -dijo mirándola con desprecio.
La nieta no llegaba a 100 libras pero los abuelos siempre se enorgullecen de los nietos y aunque sean un horror los encuentran lindos, este era un ejemplo clásico.
La estética que no es más que un conjunto armónico donde prevalecen rasgos de buen gusto no le estaba conferida a la nieta, era de esas personas que si las describes tal parecen una diosa o musa pero en conjunto no pasan de ser un fallido experimento: piel, ojos y nariz caucásicas, labios afro y vestir de acromegálicos porque todo le quedaba corto. Andaba más apretada que la situación. Levantó los ojos y me dijo:
-Ya yo sé cómo le voy a poner pero no se lo voy a decir a nadie porque si no me roban el nombre.
-‎Ah claro -le digo, -y estás segura que más nadie en el mundo se llama así?
-‎No, porque ese nombre lo inventé yo.
-‎Lógico -le respondo y me quedo pensando que eso era un síndrome de delirio de persecución etimológico y me da tanta risa mi descubrimiento que no pude disimular y me dice:
-‎Te ríes para que te diga el nombre?
-‎No, me estoy riendo de otra cosa.
-‎Ven, a ti te lo voy a decir.
-‎A mí? -le pregunto sorprendida.
-‎Tú no tienes cara de ladrona.
-‎Ah jaja no no tranquila.
-‎G A L I A -me dice susurrando en el oído.
-Oye me gusta y de dónde lo sacaste? -le dije alarmada.
-‎Yo me llamo Gabriela y mi hermana Lia, Ga y Lia entendiste? Además esta pantalla que acabo de pasar dice que ahora tengo que conquistar la Galia qué coincidencia? Por eso.
-‎Y tú sabes qué es la Galia? -le pregunto para ubicarla porque me pareció que tenía potencial pero su inmadurez la desviaba.
-‎No, deja que pase esta pantalla y te digo.
-‎Mira, Galia se le llamaba a la Francia Antigua así que cuando escuches hablar de un galo por lo general es refiriéndose a un francés, también la Galia era una zona ocupada por una parte de Italia y la antigua Mesopotamia.
-‎Y cómo tú sabes eso?
-‎Ah porque también pensé ponerle así.
-‎Ah y te voy a creer? y eso que tú no tienes cara de ladrona, eso es mentira si yo acabo de inventar el nombre.
-‎Ese nombre ya estaba inventado por eso te lo expliqué -le dije con paciencia pedagógica.
-‎Na, el Galia mío no es el mismo que tú dices porque el mío lo inventé yo.
Y bueno al escuchar semejante respuesta desistí en otra explicación pero no pude evitar pensar que el potencial que le había visto antes involucionó hasta llegar a desarrollarle el producto interno bruto.
Seguidamente se conecta de nuevo con su celular supongo que para desconectar del tema y me ignora. La abuela había salido a comprarle algo de comer. En eso llega otra embarazada, de aspecto muy elegante y cuidada, con olor a perfume caro (Nina Ricci, lo sé porque tengo mis contrastes) y cartera pequeñita en el antebrazo. En el cuello alrededor de 6 cadenas y de oro de diferente grosor y en las manos anillos de compromiso y otras joyas con pedrería. Se sienta a mi lado y le preguntan:
-Y cómo tú le vas a poner?
-‎No sé como yo me voy…
Inmediatamente la miro y le digo:
-Pero de todos modos tienes que ponerle un nombre.
-‎Ah sí -responde con desgano.
-‎No has pensado en ninguno?
-‎Bueno el que me haga el parto allá le pregunto cómo se llama y le pongo ese.
Imaginen mi rostro, esta tenía el síndrome del desgano etimológico… ya tenía dos casos cohabitando cerca de mí. En eso llega la señora y enseguida empata la conversación:
-En mi pueblo hay una mujer que te tira las cartas y te dice cómo se va a llamar el vejigo…
De momento era tanto el alboroto que se fueron sumando más y más personas aportando ideas, historias y nombres…
-No le vayas a poner Belén que eso es nombre de negra
-‎Ni le pongas Cristina que eso es nombre de vieja
-‎Puede ser el nombre de una flor
-Mira el de un cosmético
-‎Busca en la guía telefónica muchacha
-‎Si se llama Luna por qué no le pones a la otra Estrella?
-‎Tiene que rimar con el apellido
-‎Ponle el nombre de una abuela
-‎O una combinación con los nombres del padre y de la madre
-‎No? porque entonces se llamaría PELA
-‎El del horóscopo ese es el que le tienes que poner
-‎Piensa en un nombre de varón y hazlo de hembra por ejemplo: Fernanda
En eso se para en el pasillo la Obstetra y por su cara todos hacen silencio inmediato. La Obstetra, señora de avanzada edad nos mira a todas y con un tono de voz bien bajo exclama:
Les juro por mi madre que me puso Ondina que si yo tengo que volver a salir para que hagan silencio porque del escándalo no me dejan trabajar coño les juro por mi madre que me cambio el nombre!

Consultas prenatales V

-Buenos días, hay alguna embarazada que haya marcado en la cola para el Consultorio 16? -dije alicaída al ver tantas personas.
-‎No, vas detrás de mí -me responde una señora de unos 70 años- es una embarazada, uno de la cola, un niño chiquito, uno de la cola y así…
-‎Gracias -le respondo por la gentileza de la explicación.
-‎Oye, ya tú cocinaste el arroz ese que vino por la libreta?
-‎Sí
-Y qué tú haces pa limpiarlo y que quede desgranaíto?
-‎A mí me dijeron que el kit es dejarlo en agua y no lavarlo mucho.
-‎Ay muchacha que alegría me has dao ahora mismo lo monto cuando llegue a la casa.
En eso llega una mujer con un bebé en los brazos y me dice:
-Voy detrás de ti.
El bebé era tan lindo que no pude dejar de celebrárselo.
-Ay qué bello y como te abraza.
-‎Sí pero el “engrimetío” de verdad lo tiene con el padre.
Ni en mis años de profesora de Lexicología y semántica había escuchado semejante palabra compuesta. Me quedo en silencio y todas las personas a mi alrededor comienzan a conjugar.
-Pues mira que el mío siempre se engrimetió conmigo del padre no quería saber.
-‎Ay pues el mío no tenía ese engrimetimiento ni conmigo ni con-el padre lo de él era la abuela.
Solo vino a mi mente la canción que nunca me ha gustado la música pero la letra me parece exacta: Ay que felicidad cómo me gusta hablar español. Pensé en mis alumnos no hispanohablantes y su empeño por comprender esta variante y qué complejo resultaría una explicación, además al parecer yo era la única que aunque habiendo estudiado a profundidad la lengua materna no conocía ni remotamente este vocablo, centré todo mi empeño en las próximas conversaciones para ver qué podía deducir de todo aquello. En eso llega una muchacha extremadamente flaca, picando la anorexia y dice:
-Yo marqué y me fui porque estoy recién paría y tuve que ir a darle la teta a aquella porque tiene un engrimetío. Así que soy la primera.
Me tuve que contener, acababa de llegar y usó la misma palabra. Al pasar un rato me percaté que todas esas personas se estaban atendiendo por un traslado de un municipio y allí ese vocablo existe, lo que me hizo confirmar que Holguín todavía mantiene ventajas en el correcto uso del español, respiré profundo y seguí en la espera.
Al poco rato ya le tocaba pasar a otro paciente pero como “la amiga anoréxica” (sí, porque de tanto esperar ya esas personas se van haciendo familiares) había provocado un ruido en el sistema comenzaron las discusiones por querer entrar. De algún modo me inmiscuí sin querer en la bronca pero en aras de aplacarlo todo. Y dije:
-A ver, es muy simple la señora explicó el orden llévense por ella y no tergiversen más las cosas.
Pa qué fue aquello…
-Qué tú dijiste???? -me dijo la anoréxica sin ánimos de amistad.
Pero una señora interrumpió:
-TRA-GI-VER-SAR -aseguró dividiendo la palabra en sílabas y volvía:
-‎TRA-GI-VER-SAR -que no seas trágica mijita eso fue lo que ella quiso decir, tú puedes estar muy paría pero ella está embarasadísima y le toca ahora y después voy yo que soy diabética vaya…
Eso de embarasadísima me sonaba a que mi bebé estaba coño bien plantao 😄 pero igual me quedé esperando a ver qué pasaba.
La anoréxica resultó ser más rollo que película y se marchó. Luego entré yo. Sentada dentro de la consulta la doctora y enfermera me piden disculpas para terminar de hablar un tema que tenían pendiente cuando yo entré y que pronto me atenderían.
Doctora: y ya? lo mueves y te queda desgranao?
Enfermera: te dije que lo tenías que dejar en agua y no lavarlo mucho.

Comsultas prenatales VI

En el Policlínico es que están haciendo la Consulta Integral. Una serie de médicos de diferentes especialidades te entrevistan. Genetista, Nutrióloga, Estomatóloga, Clínico, Obstetra y Psicóloga a ello se le suma la entrevista final con una Trabajadora Social.

-Qué edad tienes? -me pregunta al mismo tiempo en que va llenando un formulario.
-‎33 -respondo con aire de madurez.
-Eres ama de casa verdad?
-‎No!! Yo trabajo -le digo sorprendida.
-‎Ah trabajas? -me dice preocupada. Espérate un momento porque esto sí está malo entonces.
-‎Cómo?
-‎Sí, porque ahora cuando yo vaya a visitarte que tiene que ser de 8 a 5pm tú no estás en la casa y eso es un problema porque es una visita menos en mi terreno y pierdo la estimulación ve?
-‎Ah, comprendo -le dije casi muerta de risa.
-‎Déjame ver si Xiomara la trabajadora social del otro policlínico quiere coger tu caso. Por cierto dónde tú trabajas?
-‎En Ediciones La Luz, soy diagramadora.
-‎Y qué es eso mima?
-‎Una editorial, yo maqueto los libros, ajusto interlineado, velo por la corrección ortotipográfica, entre otras cosas…
-‎Oye tú, yo no sabía ni que eso existía, ven acá ahí no venden libros de cocina?
-‎No, solo literatura.
-‎Bueno y qué venden? -me dice asegurando que lo único comerciable en esta vida es el arte culinario.
-‎Pues mira se prioriza en publicar a la joven literatura cubana, pero hay colecciones infantiles, hay traducciones, novelas, puedes encontrar poemas, teatro en fin casi todos los géneros literarios… -le dije con orgullo innato.
-‎Ay avísame entonces cuando vayan a sacar uno de cocina.
Definitivamente no me desgasté, desistí de la explicación y me quedé esperando la próxima pregunta.
-Tienes cuna?
-No. Por qué? Si no tengo me dan?
-No, solo para los casos sociales, madre soltera o que no tengas vivienda o se esté cayendo tu casa o seas un embarazo en la adolescencia e incluyendo las demás situaciones anteriores ve?
-Ah, no, por suerte no es mi caso.
-Yo te lo pregunté por preguntar porque yo sé, ve? -me dice orgullosa de su acertada premonición-.
Tuve una media sonrisa entre pena, molestia e incomprensión. Todo a la vez y continuó apresurando demasiado la expresión.
-El embarazo fue soñadoplanificadopensadodeseado prevenido?
-Bueno no fue planificado pero sí es muy querido.
-Y entonces cómo fue?
Me quedé seria y la miré por un instante fijo a los ojos a ver si reaccionaba.–
-Ah, claro ay! es que estoy en mil cosas no te estaba atendiendo. Ya te puedes ir tú no tienes nada. Pero mira tienes que ir mañana al policlínico de La Plaquita y ver a la trabajadora social de allá para que sea ella la que te atienda, porque ella es la que se encarga de los casos así como tú que son las que trabajan, pero ve temprano porque ella trabaja de 8am a 9am.
-‎A La Plaquita? Por qué tan lejos, eso está como a 3kms de aquí.
-‎Ah mija esa es el área que te toca. Ya te di el condón?
-‎No, -le respondo sorprendida.
-‎A ti no te dieron condón en la otra consulta?
-‎No.
-‎Seguro que se lo cogió pa ella la doctora, bueno toma uno úsalo que el semen es oxitóxico.
-‎Gracias -y me despedí confundida. Seguidamente debía entrar a otra consulta pero decidí primero comer algo. Terminando el jugo me dice una señora que al parecer trabajaba en el Policlínico:
-‎Viéndote comer así con ese deseo y preñá me acordé que yo cuando estaba así como tú todo lo vomitaba -hizo el gesto del vómito para acentuar- parecían almejas lo que yo soltaba -afirmó.
La miré a los ojos porque el desagrado que había provocado en mí llevaba fuerza de cara y compostura, pero quien tiene un hermano 10 años mayor esas simples cosas resultan nimiedades. En mi casa se estilaba comer viendo CSI (en la escena del crimen) o tal vez mi papá y mi hermano podían escoger el momento para discutir algún caso interesante: una obstrucción intestinal, un abdomen abierto etc… seguí por el pasillo hasta el final, me dirigía a la consulta del Obstetra pero había cinco embarazadas en la cola debatiendo cómo le iban a poner a sus hijos. Pero eso es otra historia 😄

Consultas prenatales IV

Como ya estas citas se están haciendo habituales, no hay nada más emocionante que cambiarse la identidad en una cola. El único riesgo es que llegue alguien conocido, pero ese riesgo lo hace todavía más emocionante.

Estoy sentada como de costumbre, porque en estos sitios por mucho que madrugues siempre alguien amanece más temprano. Frente a mí una embarazada de las que clasifican como ARO (Alto Riesgo Obstétrico) por tener más de 35 años. A esta mujer le calculé unos 44 o unos 37 maltratados. Silencio total en la sala, pasados unos cuantos minutos solo se sentía el resoplar de otras mujeres cansadas por la espera. Dicha mujer no paraba de mirarme. Su mirada era indiscreta y focalizada en mi cuello, sus ojos tenían una pequeña carnocidad y usaba espejuelos. Yo pude apreciar todo esto rápidamente porque se me da muy bien lo de observación profunda y discreta, al mismo tiempo en que trataba de evadir su incómoda observación. Lo cierto fue que no aguantó más y en un ademán bastante grotesco me dijo:

-Ay por lo que más tú quieras quítate esa cadena que traes que si no el chiquito nace con el ombligo enredao en el cuello!!!

A todas estas, con la parsimonia que me caracteriza miro a mis costados pensando que no era conmigo y le digo:

-Con quién usted habla?

-Contigo mija. Llevo rato mirándote y no sé cómo se te ocurre ponerte eso en el cuello.
La miré pero no atiné a responderle, la verdad es que yo uso una cadena de oro extremadamente fina que apenas se nota y siempre la acomodo debajo de la ropa. Le regalé una sonrisa de esas de complicidad que agradecen, asombran y no comprenden y continué con mi silencio. Pero la mujer seguía intranquila, observándome con impaciencia, hasta que se para del asiento y se avalanza contra mí y me grita:

-Que te quites la cadena!!!

Increíblemente sin una pizca de miedo porque me fuera agredir, le expliqué con un tono muy bajito y neutralizador que no me la podía quitar porque era una promesa familiar.

La señora se retiró poco a poco y se fue acomodando al lado mío en el mismo banco para tratar de salir de una de las intrigas más espeluznantes de los últimos tiempos. Y me dijo:

-Cuéntame cómo es eso que yo le descargo un mundo a eso de las promesas.

Buah, me sentí a mis anchas, imagínense decirme a mí que le cuente algo que yo acababa de inventar… como si me liberaran de mis labores domésticas y tuviera todo el día para escribir… una sensación casi única.
Me acerqué más para dar un toque de complicidad y que todo resultara muy verídico y le dije:

-Mira, mi bisabuela que parió 12 muchachos cada vez que salía embarazada se ponía esta cadena y así garantizaba la riqueza. Cuando mi abuela parió lo mismo, mi mamá y mi tía también y ahora me toca a mí, después mis hijas entiendes?

-Chica tiene lógica, es de oro verdad?

-Claro! -le dije.

-Y no se ha roto nunca?

-No, tú sabes como está trabajada… -le dije con tono de túsabesqué…

-Oye y qué prenda tiene echa?

Ahí mismo me quedé en blanco pero fui veloz y le dije más bajito aún:

-Ya eso no te lo puedo decir.

Desvíe la mirada para hacerle creer que estaba siendo demasiado indiscreta y surtió efecto. Se alejó un poco y me dijo:

-Tranquila, yo sé de quién me estás hablando todo lo tuyo está garantizado que suerte tienes.

Y yo le guiñé un ojo. En eso me pregunta:

– Tú no estudiaste en la Escuela de Economía?

Y aquí comenzó mi personaje.

-Sí -le respondo con alegría.

-Ven acá, tú no eras del grupo de Tahis, Yanet y Sergito el jabao.

-Sí, ya me acuerdo de ti. Yo estaba en el aula de al lado que tú tenías el pelo medio rojizo.

-Qué chiquito es el mundo -me dice- yo pensé que te habías ido, como todo el mundo se va y te veo tan blanca.

Últimamente todo el mundo alude a mi sabrosura polar porque estoy en la casa y obvio no cojo sol más lo que genéticamente se hereda… rápido le pregunto:

-Chica cuál es tu nombre que se me olvidó?

– La China -me responde convencida de su ascendencia asiática.

Allí no había ni tez amarilla, y mucho menos ojos rasgados pero no quise quitarle la ilusión porque la verdad es que yo estaba tan entretenida. En eso llaman de la consulta y pasa. Se demoró casi dos horas. Hasta que por fin sale y me dice:

-Bueno querida que termines pronto me dio tremenda alegría verte pero mira ven acá pa decirte un secreto porque si me voy con esto adentro exploto.

-Dime, dime -le dije con picardía.

-Me caíste de lo más bien pero la verdad es que no me acuerdo de ti.

Gulp… me quedé como en los muñequitos de Matojo con el dibujito encima del asombro… y los ojos petrificados. Pero le dije:

-No te preocupes eso pasa tú tranquila conque yo me acuerde basta. Y me dice:

-Oye, otra cosa yo no estudié en la escuela de economía…

En ese instante literalmente me salvó la campana o más bien la enfermera diciéndome un Oye tú no quieres atenderte?? que me hizo interrumpir y entrar en desvandada. Ya dentro de la consulta la doctora me pregunta:

-Tú conoces a la embarazada que salió? Es que me faltó un dato…

Nuevamente el rostro de Matojo en mí y esta simpática coincidencia…

Consultas prenatales III

-Machi, tú eres la última o estás colá como “los otros días”?
Inmediatamente bajo el registro y le respondo:
-Machi, debes estar equivocada porque es la primera vez que te veo y yo jamás me cuelo.
-‎Chica te me pareciste a una ahí medio conflictiva, pero mirándote bien tú eres más blancusa, machi tú no coges sol?
-‎Sí pero no se me pega -le dije de un tirón.
-‎Yo estoy resalá salgo un segundo y mira como me pongo, cetrina. Ven acá tú marido no es el que viaja y vende cosas de Rusia?
-‎No, -respondo con gesto de asombro.
-‎Pero tu marido no es un blancon alto oji claro?
-‎Si, pero no viaja a Rusia.
-‎Pero vende cosas?
-‎Tampoco.
-‎Ay chica se me confundió con uno ahí revendedor medio desacarao pero ya sé quién es tu marido…
Hizo silencio y musitó algo que no alcancé escuchar. Pero como se trataba de mi marido me atreví a preguntarle:
Tú siempre confundes a todo el mundo? Y ahí mismo entré en pánico porque tratándose de quien era se podía armar tremenda chusmería.
-Yo confundo a quién me dé la gana chica qué te pasa estás celosa o qué?
-‎Ay no me malinterpretes te lo pregunté porque me preocupé por ti, hay personas que no fijan rostros y pudiera ser eso.
-‎No fijan qué?
-‎Rostros, caras -le expliqué.
-‎Jaja qué fina así que rostros…
-‎Fina yo? No chica mis orígenes son del campo -le dije para congraciarme aún más.
-‎Del campo tú con esas manos que se ven que no rompen ni un plato? Si tú eres del campo yo soy de Marte vaya… Yo he pasao un trabajo mi hermana pero no me quejo porque he gozao cantidad.
-‎Y qué edad tú tienes?
-‎16
-‎16??? -le pregunto asombrada
-‎Sí machi, por qué no se me nota? jajajajaj es que estoy rodá y ponchá.

Pensé no preguntarle más nada porque además no se callaba, tenía necesidad de hablar y de ser escuchada, después me di cuenta que podía ser un buen personaje para mis textos y haciendo uso de la ficción le seguí la corriente haciéndole una pregunta peliaguada.
-Y ya has comprado cositas para el bebé?
-‎Machi, yo vendo de todo y me quedo con lo que me da la gana. Así voy tirando, el mes que viene me pagan dos puercos que vendí y con eso me da pa comprar hasta el andador. Además mi marido, no el padre de este -dijo apuntando para su barriga- es bicitaxi y si quiere esta -dijo apuntando 4 dedos debajo del ombligo- tiene que aportar.
-‎Oye, ya me toca pasar pero entra tú que yo vivo aquí al lado… -le dije.
-‎Machi, tú eres medio guanaja eh?
-‎Bueno te jodiste -atiné a decirle porque sacaba lo peor de mí.

Ya dentro de la consulta la sentí formar un escándalo, la obstetra me preguntó si tenía noción de lo que pasaba afuera y le expliqué a grandes rasgos que era un personaje que estaba por atenderse…
Al salir de la consulta ya no estaba, cuando iba llegando a mi casa la veo venir y me dice a toda voz: Me fui porque no estoy pa eso, voy cuando me salga…
Y la dejé con la palabra en la boca al mismo tiempo en que cerraba la puerta…
Entré a mi cuarto y saqué la cartera donde mi esposo y yo guardamos los ahorros dándome cuenta que todavía el presupuesto no nos alcanza para comprar la cuna y mucho menos para pensar en un andador. Lo miré a los ojos y besó mi frente, salió para el trabajo y yo me quedé convencida que tal vez él pudiera viajar a Rusia.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche… pero prefiero seguir amando.

Odio ser sensacionalista. También odio la propagación de noticias tristes con la intención e intensión marcada del asombro sin escrúpulos. Pero me veo en la necesidad de escribir para aliviar y al mismo tiempo descargar pesares a manera de catarsis colectiva.
La noticia del accidente de un avión no es un hecho aislado, un vuelo que he tomado con el mismo destino más de 50 veces en mi vida y en el que cada vez que pongo un pie no me canso de rezar. Una vez aterrizado mi oración continúa. Solo Dios en ese momento entiende el por qué.
Ningún dolor me es ajeno. Es una cualidad con la que me ha tocado vivir y no me culpo pero a veces duele tanto que no deja vivir. A veces por viceral, se vuelve pecado.
A los ojos de Dios somos imperfectos, con esa imperfección vivimos tratando de ser mejores cada día y de esta manera acercarnos al Altísimo. Así nos toca vivir el dolor, que aunque existan métodos, teorías, para aliviarlo no estamos exentos. Solo el tiempo es capaz de mitigar lo que tan adentro duele. Y no porque nos vayamos alejando del dolor sino porque el ser humano permeado de tantas sensibilidades es capaz de seguir adelante porque estamos preconcebidos para ser felices.
No somos de nadie. Vinimos al mundo con varias misiones que algunos desarrollan y otro no. Los afortunados, los que han sabido recorrer el camino trazado por los que triunfan, conocen la luz y no temen jamás a la oscuridad. Creamos lazos sanguíneos para establecer esas misiones que Dios nos encomienda. Pero sólo somos de Él. Es a Él que pertenecemos. El tiempo llegará en el que estemos todos reunidos y ya no temeremos ni a catástrofes ni a calamidades.
Estas familias se repondrán. Dios sabe de misericordia. A ellos, sin duda alguna el Señor los abraza.

  • Calendario

    • octubre 2018
      L M X J V S D
      « Ago    
      1234567
      891011121314
      15161718192021
      22232425262728
      293031  
  • Buscar